El último informe Global Entrepreneurship Monitor evalúa las diferencias de género en tres etapas del proceso emprendedor en Cataluña:
- Emprendimiento potencial: el porcentaje de mujeres con intención de emprender en el futuro próximo es del 9,4%, ligeramente inferior al 10,4% de los hombres. Esta diferencia hace 10 años era muy superior: 11,1% de las mujeres frente al 17,1% de los hombres.
- Emprendimiento reciente: el porcentaje de mujeres inmersas en un proyecto emprendedor naciente es del 6,5%, también ligeramente inferior al 7,3% de los hombres. Hace 10 años esta diferencia también era mucho mayor: 4,9% de las mujeres frente al 10,8% de los hombres.
- Emprendimiento consolidado: el porcentaje de mujeres que han consolidado sus empresas es del 7,8%, también inferior al 8,6% de los hombres. De nuevo, los datos de hace 10 años muestran una diferencia muy superior: 7,2% de las mujeres frente al 12,9% de los hombres.
Así, aunque los datos siguen mostrando una
ligera brecha de género en las diversas fases del proceso emprendedor, también demuestran claramente una
reducción muy significativa de la misma durante los últimos 10 años.
El estudio también evalúa las diferencias de género en aspectos más cualitativos como las motivaciones para emprender o las percepciones a la hora de hacerlo.
- En relación con las motivaciones para emprender, la escasez de trabajo y la voluntad de generar un cambio en el mundo están más presentes en las mujeres, mientras que la creación de riqueza y la tradición familiar están más presentes en los hombres.
- En relación con las percepciones, los hombres perciben que iniciar un negocio es más fácil que las mujeres y se consideran más preparados que ellas para hacerlo. En cambio, la percepción de oportunidades y el miedo al fracaso son los mismos en hombres y mujeres.
Variables sociodemográficas como la edad, la educación, el nivel de renta o el ámbito rural o urbano no presentan diferencias significativas entre hombres y mujeres a la hora de emprender.
En relación con los sectores productivos, el emprendimiento femenino destaca en los
servicios a las personas y el masculino en los servicios a las empresas, la tecnología y la industria. A pesar de ello, la vocación de innovación y de internacionalización de las iniciativas emprendedoras es similar en mujeres y hombres.
Tampoco se detectan diferencias significativas en las expectativas de creación de puestos de trabajo, aunque en las empresas consolidadas las mujeres son ligeramente más conservadoras que los hombres a la hora de contratar.
En resumen, podemos afirmar que, aunque se mantiene una ligera
brecha de género para emprender, esta se ha
reducido significativamente durante los últimos 10 años y que el perfil socioeconómico de las mujeres y los hombres que crean empresas es muy similar, a pesar de hacerlo con motivaciones y en sectores diferentes. Celebramos, pues, que cada vez más mujeres afirmen orgullosas
Soy la que quiero ser.