Ya hace más de 30 años que trabaja con personas emprendedoras. ¿Cómo ha evolucionado el ecosistema en Cataluña? ¿Cómo lo ve hoy? ¿Qué le falta?
Cuando empezamos, la palabra emprendedores prácticamente no existía, y lo que hicimos fue inventar una palabra, que es la que nos define: autoempleo, las personas que se autoemplean. Desde entonces, el panorama ha cambiado radicalmente: ahora hay alguna asignatura de emprendimiento en casi todos los planes de estudio. Además, la figura de la persona emprendedora está mucho más valorada, y su aportación fundamental en el desarrollo de las innovaciones y el crecimiento de nuestro país ha sido reconocida por todas las instituciones y personas. Queda aún destruir algunos mitos, como el de que la persona emprendedora tiene menos seguridad: al final la seguridad la dan las capacidades propias de la persona a la hora de desarrollar sus sueños y, por lo tanto, de desarrollar el “soy lo que quiero ser”.
Todo el mundo resalta la importancia de fomentar el espíritu emprendedor entre los jóvenes. ¿Cómo se debería hacer?
Tenemos una fórmula mágica que es soñar, y enseñar a la gente a soñar y hacer realidad sus sueños es lo que debería hacer el sistema educativo. Para promocionar el espíritu emprendedor o que las personas cumplan sus sueños, lo que se debe hacer es dejar el desarrollo natural de las capacidades personales, que implican libertad de actuación, toma de decisiones y, sobre todo, asumir que la vida tiene un riesgo inherente y que la peor pérdida que puedes tener es la libertad de hacer las cosas que te apetecen.
El factor más importante de la vida es el factor tiempo, y dejar de dedicar tiempo a cosas que no te interesan o trabajar persiguiendo los sueños de otro, como decía Steve Jobs, en lugar de perseguir los tuyos, yo creo que debería ser una asignatura que se diera en todos los niveles educativos de nuestro país: la sociedad debería promover que las personas se desarrollen completamente, y mucho más los jóvenes, que cada vez más buscan ámbitos nuevos laboral y socialmente.
Hoy en día son muchas las instituciones que ofrecen servicios de apoyo a los emprendedores. ¿En qué se diferencian los servicios de Autoocupació del resto?

La mayoría de ellas se organizan con programas concretos, que tienen objetivos y colectivos específicos. Para Autoocupació, en cambio, los servicios de apoyo a las personas emprendedoras son nuestra vida: la aproximación que tenemos es de 360 grados con la persona. No es un programa que empieza y acaba, sino que seguimos durante toda la vida de la persona emprendedora a su lado, acompañándola en todos los procesos.
Podríamos decir que somos la única institución en Cataluña y en muchas partes del mundo cuyo principal objetivo es ofrecer todo tipo de servicios a las personas emprendedoras, apoyando a este 98,5% de empresas muy pequeñas que configuran un autoempleo de las personas que las inician y de las que están a su alrededor. Este tejido es nuestro campo de trabajo y nuestra motivación: ofrecerles servicios y hacer más fácil su vida.
Se dedican muchos esfuerzos a validar las ideas de negocio de los emprendedores, pero el talento de las personas también es importante. ¿Qué es más decisivo para el éxito de un proyecto: una buena idea o un buen equipo?
El talento es importante, pero el esfuerzo aún lo es más. Algunos dicen que la idea es lo más importante, pero es solo un multiplicador de la ejecución. Y la ejecución es acción, es energía, es desarrollar esa idea y llevarla hasta los últimos acontecimientos y consecuencias y conseguir que se haga realidad, y que tenga un impacto positivo en la sociedad.
¿Qué es más importante? Una empresa es un puzle, hecha de personas con todo tipo de capacidades, talentos y recursos. Configurar este puzle para que sea una célula más de nuestra economía se hace con la ayuda de Autoocupació, porque somos personas que hemos hecho este itinerario de la mano de un montón de personas autoempleadas cada año y esta es la experiencia que ponemos al beneficio de las personas emprendedoras.
Se dice a menudo que en tiempos de crisis mucha gente emprende por necesidad más que por oportunidad. ¿Es así? ¿Qué piensa al respecto?
Esto es un debate absolutamente sesgado. Si hablamos de que hay un porcentaje de emprendedores que emprenden por necesidad, yo preguntaría: ¿cuál es el porcentaje de personas que trabajan para otra persona que lo hagan por necesidad? Quizás podríamos decir todas.
Yo soy contrario a la aproximación del emprendimiento por necesidad, ya que nuestro “soy lo que quiero ser” se basa en desarrollarse como persona. Si me dice que la persona se autoemplea por necesidad, pues sí, pero para cumplir sus necesidades como persona. Más allá de eso, lo que debemos hacer es centrarnos en que las personas se desarrollen de manera completamente real sea cual sea su ámbito laboral.
¿Qué consejo le daría a una persona que quiera emprender?
Que lo haga, que emprenda. Todo el mundo quiere ser emprendedor. No hay nadie cuyo itinerario sea esperar que alguien le diga qué tiene que hacer en la vida. Yo le diría que asuma los riesgos, que solo se arrepentirá de lo que no ha hecho. Las personas que se autoemplean normalmente tienen capacidades muy superiores a las que trabajan para alguien más. Y cuando las cosas no funcionan, vuelven a empezar y siguen por el camino del emprendimiento.
El lema de Autoocupació es Soy lo que quiero ser. ¿Y usted? ¿Lo es?
Sí, yo lo practico en primera persona, igual que todo el equipo de Autoocupació, que trabajamos con este espíritu de ruptura, de emprendimiento y plenamente conscientes de lo que significa nuestro manifiesto: perseguimos nuestros sueños, aprovechamos las oportunidades que están a nuestro alrededor, ayudamos a crear empresas, con ilusión, pasión, esfuerzo, rebeldía, independencia y responsabilidad. Y siempre diciendo en voz alta y con orgullo: ¡soy lo que quiero ser!