- Hace un año que es Directora Ejecutiva del Instituto Catalán de las Mujeres (ICD). ¿Cuáles son las actuaciones más recientes de este organismo?
El ICD tiene como misión impulsar, implementar y evaluar la transversalidad de género interseccional en todas las políticas y departamentos de la Generalitat y, por lo tanto, dedica muchos de sus recursos a este seguimiento e impulso. Durante el último año hemos estado trabajando para introducir esta
perspectiva de género interseccional desde el momento de la concepción de la
política pública. Lo hacemos para garantizar la transformación feminista que impulsa el Gobierno, ya que es el eje 5 del Plan de Gobierno de esta XIV legislatura (por un país feminista fundamentado en la garantía de los derechos humanos).
A través del Departamento de Igualdad y Feminismos podemos llevar a cabo esta tarea en todos los pasos del desarrollo de las políticas públicas, y esto permite una transformación profunda en la manera de trabajar que nos debe permitir avanzar hacia una sociedad igualitaria. El 2023 ha sido un año de materialización de políticas de carácter universal que tienen un gran impacto sobre la sociedad, como el plan de equidad menstrual o el plan para combatir la presión estética, que nos han permitido recoger la actividad y las reivindicaciones de los movimientos feministas y transformarlas en política pública a disposición de la ciudadanía. Aparte, por mi trayectoria profesional en el ámbito de la calidad docente, desde el ICD hemos seguido impulsando metodologías y la incorporación de nuevos indicadores de impacto para evaluar las transformaciones de la acción de gobierno.
- Una de las líneas de actuación del Instituto Catalán de las Mujeres es la presión estética. ¿Cómo afecta en el ámbito laboral?
La presión estética es una forma de
violencia simbólica contra las mujeres que tiene por objetivo disciplinarnos: qué y cuánto debemos comer, cómo debemos vestir… y, por lo tanto, como forma de violencia afecta a todos los ámbitos de nuestra vida, también el laboral. No es normal que las mujeres seamos continuamente juzgadas por nuestra apariencia física en base a unos ideales de belleza que determinan cuáles son los cuerpos aceptados que refuerzan los estereotipos de género y afectan nuestra autoestima, y que esto condicione nuestra carrera profesional.
Esta forma específica de violencia machista simbólica que se ejerce hacia cuerpos no normativos y que obstaculiza el derecho a disfrutar de una vida sin discriminación y libre de violencias, se puede expresar a través de diferentes dispositivos como la estigmatización, la vulneración de derechos, la violencia, la discriminación y la patologización. Trabajar para evitar estas consecuencias en el ámbito laboral es uno de los objetivos del plan.
La presión estética también tiene lugar en el mundo laboral, especialmente en las profesiones que implican una interacción directa con el público al que se ofrece un bien o un servicio. El aspecto físico no solo resulta determinante en muchos procesos de selección para la obtención de un puesto de trabajo, sino que, además, es un condicionante para poder mantenerlo. Por esta razón, el plan tiene medidas concretas en el ámbito laboral, pero también otras genéricas que nos deben ayudar como sociedad a romper estos estereotipos para acabar incidiendo en cómo nos relacionamos con neutralidad corporal en el ámbito laboral.
- Según el último informe Evolución y perfil del trabajo autónomo, el número de mujeres autónomas en Cataluña es de 122.460, lo que solo representa el 36,9% del total. ¿Qué dificultades adicionales encuentran las mujeres emprendedoras para poner en marcha y consolidar sus proyectos?
Los estudios e investigaciones que se realizan tanto desde el ámbito laboral como desde el académico nos indican que
las mujeres autónomas tienen más dificultades que los hombres para desarrollarse profesionalmente. Más allá de las dificultades en el ámbito del trabajo autónomo, sobre el que pueden hablar mucho mejor las personas expertas en la materia, existe un conjunto de
estereotipos y
prácticas sociales que afectan el desarrollo profesional de las mujeres. Los principales agravios son los problemas para la
conciliación entre la vida personal y laboral, para acceder o ejercer posiciones de liderazgo o el reconocimiento social.
Debemos ser capaces de impulsar políticas basadas en los principios de la economía feminista en las que la vida esté en el centro, y esto significa promover políticas y acciones para una vida digna, hacer de los cuidados la base sobre la que se sostiene la vida, el bienestar comunitario y el avance económico y social. Pero también hacer visibles los diferentes usos de los tiempos, hablar de ellos, aportar datos para poder redistribuirlos equitativamente y así reorganizar los tiempos vitales y de trabajo.
- Desde 2020, todas las empresas con más de 50 personas trabajadoras tienen la obligación de tener un plan de igualdad. ¿Qué impacto ha tenido esta medida en la igualdad entre mujeres y hombres?
Los planes de igualdad son fruto de la aplicación de la Ley/2007, de 22 de marzo, para la igualdad efectiva de mujeres y hombres, y el Real Decreto 901/2020 y 902/2020, de 13 de octubre, que regulan los Planes de igualdad y su registro y la igualdad retributiva entre hombres y mujeres. Pretenden que las empresas, después de evaluar su situación en relación con la igualdad entre hombres y mujeres, puedan planificar y ejecutar medidas para lograr la igualdad de trato y de oportunidades en la organización. Y el objetivo final es un cambio cultural, transformar la cultura empresarial incorporando la igualdad en la gestión de las personas, que son uno de los activos más importantes de cualquier empresa.
Los impactos han sido diferentes en función de la tipología de la empresa y su sector porque responden a la coyuntura concreta en cada caso. Pero hay algunos que son generales, como la
introducción de la perspectiva en la empresa porque en su desarrollo participan la representación de los trabajadores y trabajadoras y la dirección, o la
incorporación del agente de igualdad en el ámbito de las relaciones laborales. Hay un elemento que es clave para la transformación feminista y es poner nombre a las cosas para poder hacerlas visibles; el hecho de hablar dentro del ámbito empresarial de procesos de selección y contratación con perspectiva de género o promoción profesional, condiciones de trabajo y medidas de conciliación vida personal y laboral o prevención del acoso sexual y por razón de sexo y lenguaje y comunicación no sexista, y hacerlo con el capital humano de la empresa, es el primer paso para introducir las mejoras necesarias para erradicar las desigualdades en el ámbito laboral. Pero sobre todo para hacerlo en complicidad con todos los agentes y cocreando las medidas, que es una de las maneras de asegurar que estas se acaben realizando e incorporando a la cultura empresarial.
- El lema de Autoocupació es “Soy lo que quiero ser”. Y usted, ¿lo es?
La construcción social de nuestro país, Cataluña, a lo largo de la historia ha sido la suma de culturas diversas, nos ha llevado a una sociedad muy diversa y con valores personales diferenciados. Tanto en mi vertiente profesional como en la personal, desde el respeto a los valores personales, trabajo para avanzar hacia el objetivo de la construcción de una ciudadanía crítica, comprometida y con vocación transformadora y activa y con su país. No creo que sea todavía lo que quiero ser porque como humanos debemos asumir ciertas contradicciones, pero sí que puedo decir que estoy donde quiero estar, siendo una de las muchas piezas que desde el esfuerzo y el trabajo con vocación de servicio público trabajamos para reforzar los valores cívicos y democráticos y desarrollados en la cotidianidad, y hacer participar a la ciudadanía en la asunción de estos valores. Desde el ICD y con la creación del departamento se han podido triplicar los recursos destinados a políticas de igualdad y ha supuesto un impulso sin precedentes a la transformación feminista del país.