Como director del Consorcio para la Formación Continua de Cataluña, ¿cuáles considera que son los principales retos de futuro para la formación continua?
Nosotros tenemos un propósito como institución y lo queremos compartir con todos los agentes que intervienen en la formación continua en Cataluña. Este es: “Ofrecer oportunidades formativas para todos, a lo largo de la vida y en todo el territorio”. Creo que resume bien el objetivo que perseguimos. La riqueza de Cataluña radica en su gente, aquellos que vivimos aquí de siempre y los que acaban de llegar. La apuesta por el talento supone crear las condiciones de posibilidad para que todo el mundo desarrolle sus capacidades al máximo. Dar respuesta a este reto resulta fundamental, y lo es por dos motivos. En primer lugar, porque hace posible que cada uno despliegue su proyecto vital, de acuerdo con sus propios intereses y competencias; y, en segundo lugar, porque nuestra comunidad nacional se beneficia de la aportación de todos sus miembros al bien común. En el Consorcio pensamos que la formación es la gran apuesta de nuestra sociedad, en un mundo globalizado y cambiante, para hacer posible la prosperidad compartida que anhelamos.
¿Cuáles son las competencias más críticas para mejorar la empleabilidad de las personas trabajadoras en el actual contexto de transformación de la economía y del mercado de trabajo?
Richard Florida explica en sus libros que un país o una ciudad que quiera prosperar en el contexto actual debe saber apostar y combinar las tres T. La primera hace referencia al Talento, al de todos. Ya hemos hablado de ello en la pregunta anterior. La segunda remite a la Tecnología, aquella que sea necesaria para que cada uno desarrolle su talento y sea eficiente en el trabajo. La tercera, la Tolerancia, podríamos representarla como la capacidad de gestionar la complejidad, especialmente la diversidad de procedencias y temperamentos. Yo añadiría una cuarta T: el Trabajo. Un trabajo que debe ser intenso, planteado de forma inteligente y remunerado adecuadamente.
¿Cómo adapta el Consorcio su oferta formativa para dar respuesta a las necesidades cambiantes de las empresas y las personas trabajadoras?
El Consorcio ha creado un ecosistema propio con el conjunto de entidades que prestan sus servicios de formación y orientación profesional. Es una especie de comunidad de aprendizaje. Durante el año, a través de los Grupos de Actualización Permanente, se analizan los currículos de la oferta formativa existente para intentar evitar un desfase entre los cursos ofrecidos y la realidad, a menudo en transformación, de los sectores profesionales.
¿Cómo afecta la reordenación de la formación profesional en un único sistema a la formación continua de las personas trabajadoras y a l’actividad del Consorcio?
La existencia de un solo sistema de FP ha sido un desiderátum desde tiempos inmemoriales. Sin embargo, todavía queda bastante camino por recorrer en este sentido. Sobre todo para eliminar duplicidades y ganar en eficiencia.
En los últimos años, el Consorcio ha incorporado programas de orientación profesional para las personas trabajadoras. ¿Qué valoración hace de las primeras experiencias?
Hacemos una valoración muy positiva; en las tres primeras convocatorias del programa “Projecta’t” han recibido orientación profesional más de 30.000 personas trabajadoras ocupadas. De hecho, hay un triángulo virtuoso que debería presidir nuestro trabajo. Está formado por la orientación, la formación y la acreditación de competencias, por este orden. La orientación de las personas trabajadoras ocupadas resulta fundamental para definir una carrera profesional y tomar decisiones sobre la formación adecuada a emprender, de acuerdo con las demandas de los sectores profesionales y las necesidades formativas de carácter personal. El “Projecta’t” es su plasmación.
¿Cuál es el nivel de participación de las personas autónomas y las microempresas en los programas promovidos por el Consorcio? ¿Cómo podría dinamizarse esta participación?
El grueso de nuestra oferta actual se dirige directamente a las personas trabajadoras. Nuestra voluntad es que nadie quede al margen, por cuestiones de movilidad o de falta de oferta cualificada, y la penetración territorial se convierte en una clara prioridad. Las pequeñas y microempresas deberían organizarse sectorialmente para hacer uso del crédito de que disponen para formación programada por las empresas, conocida como “bonificada”, y compensar así los gastos de formación con los pagos a la Seguridad Social. El Consorcio ha elaborado materiales para que los agentes sociales impulsen el uso de estos recursos, que tan necesarios resultan para Cataluña.
El lema de Autoocupació es “Soy lo que quiero ser”. ¿Y usted? ¿Lo es?
Intento aproximarme a lo que querría ser. Es más una brújula que una condición adquirida de forma permanente.