Miquel, ya hace más de 10 años de la creación de Tech Barcelona, antes Barcelona Tech City. ¿Cuáles eran sus objetivos?
La asociación fue fundada en el año 2013 por un grupo de emprendedores con el objetivo de ayudar a otros emprendedores. En aquel momento, Barcelona se encontraba en un estado de ‘sopa primigenia’, es decir, contaba con todos los elementos y el potencial para crear un ecosistema tecnológico y digital potente, pero necesitaba una chispa: una asociación que pudiera fomentar la conciencia colectiva y vertebrar la colaboración para transformar este potencial en una realidad tangible. Siguiendo este camino, esta iniciativa privada y sin ánimo de lucro, nacida de la ambición emprendedora de la ciudad, se ha convertido en una de las más grandes de Europa, con más de 1.400 socios, 90 corporaciones colaboradoras y 3 Piers, espacios que integran la innovación y la tecnología en el centro de la ciudad.
¿En qué grado se han alcanzado estos objetivos? ¿Qué valoración hace de Barcelona como ecosistema para las startups en relación con otras grandes ciudades?
El cambio ha sido enorme. Hace solo 10 años nadie hablaba de startups en la ciudad, y ahora nos hemos convertido en la segunda ciudad europea preferida por los emprendedores para crear su startup, solo por detrás de Berlín. Hemos pasado de imitar modelos globales de innovación a crear nuestro propio modelo, sin nada que envidiar a otras ciudades como París, Londres o Estocolmo. Hemos evolucionado de ser principalmente un clúster de comercio electrónico a desarrollar un ecosistema interconectado de startups de base tecnológica y científica, corporaciones, centros de investigación e instituciones.
En definitiva, hemos pasado de ser conocidos por el turismo y la buena comida a consolidar la tecnología y el emprendimiento como parte de la propuesta de valor de la ciudad, convirtiéndonos en una potencia capaz de atraer compañías e inversión global. Ejemplo de ello es la celebración de congresos internacionales como el Mobile World Congress, el Smart City Expo o el ISE, así como la apuesta decidida de multinacionales como AstraZeneca o Sony (y ya van 140 hubs).
¿Cuáles son los retos y las necesidades del sector tecnológico? ¿Cómo se debe dar respuesta a ellos?
Uno de los grandes retos que tiene Barcelona, y a la vez una oportunidad, es impulsar el paso de la ciencia al mercado. Contamos con un personal investigador y docente excelente, que ha conseguido situar a Cataluña como la tercera región europea en número de publicaciones en terapias avanzadas, y la octava del mundo en ensayos clínicos en activo, por ejemplo. Ahora necesitamos empresas que puedan canalizar esta innovación para lograr el objetivo final: impactar positivamente en la sociedad. Debemos hacerlo juntos, a través de la colaboración público-privada, y con la tecnología como motor para transformar industrias como la sanidad, la movilidad, el comercio y la energía, con el reto añadido de priorizar la sostenibilidad.
El sector tecnológico catalán tiene otros retos, por supuesto, como la brecha entre la demanda y la oferta de perfiles tecnológicos, la brecha de género, temas vinculados a la fiscalidad o la falta de inversión local cuando las startups quieren alcanzar rondas más avanzadas. Los afrontamos cada día en el ámbito local, nacional e internacional a través de nuestra actividad.
¿Qué ofrece Tech Barcelona a los emprendedores? ¿Qué requisitos deben cumplir para formar parte de la comunidad?
Ofrecemos un punto de encuentro, conexiones y conocimiento, pensado para su crecimiento y desarrollo empresarial. Nuestra actividad permite conectar a los emprendedores con la amplia red de startups, corporaciones, inversores y otros agentes de nuestro ecosistema, ofreciendo las plataformas necesarias para dar visibilidad a sus proyectos. También generamos conocimiento y compartimos experiencias, ya sea con eventos presenciales como sesiones de contenido y talleres, o mediante nuestros canales online. Además, impulsamos proyectos estratégicos como el Urban Tech Campus, un conjunto de espacios (Pier01, Pier03 y Pier07) que tienen el objetivo de concentrar talento en espacios específicos y acercar la innovación y las soluciones allí donde viven los principales usuarios, las ciudadanas y ciudadanos.
Queremos que todo el mundo pueda disfrutar de estos beneficios. Por lo tanto, los únicos requisitos para formar parte de esta comunidad de 1.400 socios es trabajar en los sectores digital y tecnológico y estar involucrados en el ecosistema de Barcelona.
A menudo se desmerece el rol de las startups en el sentido de que son muy pocas las que llegan a consolidarse y a crecer. ¿Qué opina al respecto?
El valor de las startups no solo se encuentra en el número de estas que se acaban consolidando, que también, sino en su papel como motor de innovación y agentes del cambio. Los emprendedores fomentan una cultura en la que los errores son vistos como oportunidades de aprendizaje. Frente a estructuras organizacionales más monolíticas, las startups y las spin-offs representan el atrevimiento, la velocidad y la flexibilidad. Son un elemento esencial para el progreso.
Nuestro lema es “Soy lo que quiero ser”. Y usted, ¿lo es?
Sin haberlo pronunciado en formato lema, mi toma de decisiones tanto a nivel personal como profesional se ha basado siempre en la libertad. Por lo tanto, en la medida en que he podido, siempre he intentado ser aquello que quería ser en cada momento.