Durante el año 2021, cerca de 50 millones de personas dejaron su empleo en Estados Unidos de forma voluntaria. Esta es una cifra sin precedentes y sigue vigente durante 2022. Es lo que se ha denominado la gran renuncia.
Las
causas son diversas, pero muchas están estrechamente relacionadas con la pandemia de la Covid-19, su impacto en el empleo y el cambio en la percepción del trabajo que tienen las personas. Algunas de estas causas son las siguientes:
- Muchos trabajadores que habrían renunciado a su empleo durante 2020 no lo hicieron por la gran incertidumbre que había en aquel momento, retrasando su decisión.
- El estrés provocado por el confinamiento, en el que muchas familias se vieron abocadas a trabajar desde casa sin las condiciones adecuadas, y el exceso de cargas de trabajo soportado por los trabajadores en algunos sectores esenciales, como la salud o la tecnología, provocaron el agotamiento físico y mental de muchas personas.
- La experiencia del teletrabajo durante la pandemia y la flexibilidad horaria asociada al mismo, abrieron los ojos de muchos trabajadores que no contemplan volver a trabajar cada día en la oficina en un horario rígido.
- Ante una situación tan crítica como la vivida durante la pandemia, muchos trabajadores se han replanteado sus objetivos personales y profesionales buscando una mayor realización y una mejor conciliación.
Y esta gran renuncia, ¿llegará a nuestro país?
De momento no se ha producido: a pesar de que el 27% de los trabajadores españoles afirman que se han planteado dejar su puesto de trabajo voluntariamente, solo 30.000 personas lo hicieron el año pasado.
Las causas están relacionadas con las
diferencias entre nuestro mercado laboral y el norteamericano, y entre otras, destacan:
- La tasa de paro es muy superior en España (12,6%) que en Estados Unidos (3,6%), hecho que reduce la expectativa que tienen los trabajadores de encontrar un nuevo empleo si dejan el que tienen.
- El modelo de indemnizaciones por despido vigente tiene un impacto negativo en la movilidad: los trabajadores con mayor antigüedad perciben que renunciando a su puesto de trabajo renuncian al derecho a cobrar una indemnización si son despedidos.
Aun así, nuestra economía ha iniciado un proceso de recuperación que está generando nuevos puestos de trabajo, gracias al fin de la pandemia y al impacto de los fondos europeos de recuperación, y si la guerra de Putin y la inflación derivada de la misma no lo estropean, las previsiones de creación de empleo para los próximos años son muy positivas.
Además, la
reciente reforma laboral ha limitado mucho la contratación temporal y ha hecho crecer notablemente la contratación indefinida, reduciendo la precariedad y la incertidumbre asociada a esta.
Estos dos factores podrían activar la renuncia de muchos trabajadores, pero ya no sería una consecuencia directa de la pandemia, sino un proceso más en positivo: cada vez más los trabajadores buscarán empleos con mejores condiciones laborales, tanto desde el punto de vista salarial como de la flexibilidad, y empleos más vinculados con su propósito, que les permitan realizarse personal y profesionalmente:
¡Soy lo que quiero ser!