Los datos de la evolución del paro en Cataluña al finalizar el primer semestre de 2022 son, sin duda, positivos. Así, el paro registrado se ha reducido en un 24,2% en los últimos doce meses. Actualmente, hay 338.081 personas registradas como desempleadas en el Servicio de Ocupación de Cataluña, la cifra más baja desde el mes de junio del año 2008, justo antes de la crisis financiera. Estos datos confirman el proceso de recuperación económica posterior a la pandemia de la Covid-19, a pesar de los sacudidas de la invasión rusa de Ucrania y de sus efectos en los precios.
Las cifras referentes a los jóvenes también son positivas: el paro de las personas menores de 25 años se ha reducido en un 38,6% durante el último año. El número de jóvenes registrados como desempleados es de 18.206.
¿Pero podemos estar satisfechos?
Es necesario matizar el descenso del paro de los jóvenes teniendo en cuenta que la Generalitat de Cataluña ha dedicado durante el primer semestre de 2022 un fondo de 125 millones de euros a subvencionar más de 7.000 contrataciones de personas jóvenes menores de 30 años. A pesar del impacto coyuntural que estas contrataciones han tenido en la reducción del paro registrado, será necesario evaluar el impacto a largo plazo de esta medida una vez finalice el plazo de vigencia de estas subvenciones.
También hay que matizar la cifra de jóvenes que constan registrados como desempleados atendiendo al hecho de que la mayoría de jóvenes que se encuentran en situación de paro no cobran prestaciones, en muchos casos no han trabajado nunca, y no se dirigen a las oficinas del Servicio de Ocupación de Cataluña para registrar su demanda de empleo. Así, hay una buena parte de este paro juvenil que no está incluido en las cifras oficiales.
Pero por encima de todo, es importante destacar que la tasa de paro juvenil en Cataluña, a pesar de ser más baja que la del conjunto del Estado, sigue siendo casi el doble que la de la Unión Europea. Esta brecha se ha mantenido de manera sostenida desde 2008 y demuestra que el paro de los jóvenes es un problema estructural.
¿Y cuáles son las causas de este problema estructural?
Algunas de las causas más relevantes del paro estructural de los jóvenes están vinculadas al sistema educativo.
Por un lado, hay un gran número de jóvenes que abandonan su itinerario educativo y no cursan una formación profesional o universitaria, hipotecando su futuro y condenándose a una situación de precariedad laboral a lo largo de su vida profesional.
Es necesario revisar los procesos de enseñanza, especialmente en la etapa de educación obligatoria, motivando a todos los jóvenes a aprovechar sus itinerarios de aprendizaje, orientándolos para definir su itinerario educativo postobligatorio en función de sus intereses, de sus competencias y de las necesidades del mercado de trabajo, y ofreciendo un apoyo especializado a las personas con mayores dificultades de aprendizaje.
Por otro lado, existe un gran desajuste entre las demandas del mercado y la oferta educativa. La oferta de formación profesional es reducida, como lo demuestra el hecho de que el pasado curso más de 10.000 alumnos se quedaron sin plaza para cursar los estudios de ciclos formativos de grado medio. Además, las ofertas de formación profesional y de estudios universitarios no se adecúan a las necesidades de las empresas, como lo demuestra el hecho de que hay muchos sectores, desde la hostelería hasta la tecnología, que no encuentran los perfiles profesionales que demandan.
Es necesario revisar la oferta de estudios de la educación postobligatoria, adaptando las titulaciones y los contenidos a las necesidades de las empresas. Y la mejor manera de hacerlo es impulsando la formación dual, no solo en el ámbito de la formación profesional, sino también en el ámbito de la formación universitaria. La formación dual permite a los centros educativos conocer de primera mano las necesidades de las empresas, permite al alumnado un aprendizaje práctico en el puesto de trabajo desarrollando las competencias necesarias y permite a las empresas adaptar el proceso de aprendizaje a sus necesidades.
Revolucionemos el sistema educativo y ayudaremos a los jóvenes a insertarse en el mercado laboral, a emanciparse y a decir en voz alta y con orgullo Soy lo que quiero ser.