- Hace muchos años que se dedica profesionalmente al mentoring. ¿Cómo ha visto la evolución de esta disciplina a lo largo de los últimos años?
Colaboro con Autoocupació como mentora voluntaria desde 2012. Circunscribiendo la respuesta al ecosistema emprendedor, destacaría que hay más diversidad de perfiles de mentores y mentoras (lo cual es fantástico), no solo en cuanto a edad, sino también en cuanto a experiencia profesional, ámbito de especialización, etc. También se ha vuelto más diverso el perfil de las personas mentorizadas: ya no son solo emprendedores o emprendedoras vinculadas a proyectos potencialmente escalables y atractivos para rondas de inversión; ahora
cualquier persona que quiera autoemplearse puede tener acceso a un mentor o mentora. Sin duda, Autoocupació ha contribuido de manera significativa a esta transformación, no solo por la iniciativa en programas propios, sino por los que coimpulsa con instituciones tanto públicas como privadas.
- ¿Cuáles son los principales retos que afrontan las personas emprendedoras y cómo puede el mentoring contribuir a superarlos de manera efectiva?
Cada binomio “empresa emprendedora – proyecto emprendedor” afronta retos particulares, lo que hace que sea arriesgado generalizar. Sin embargo, a menudo se presupone que los desafíos se concentran en cuestiones “técnicas”, como el conocimiento sectorial, las previsiones económico-financieras, la cuantificación realista de los recursos y las capacidades disponibles.
No obstante, considero que los principales retos son dos:
- Aceptar las propias limitaciones: cuando se cree que se tiene todo bajo control, a menudo es señal de que se desconocen aspectos importantes del proyecto. Reconocer que siempre hay margen para aprender y mejorar es fundamental.
- Gestionar las expectativas: tanto las personales como las del entorno más cercano. La ilusión inicial puede distorsionar la percepción de riesgos y dificultades operativas. Si el entorno comparte esta ilusión, puede ser menos crítico y menos útil a la hora de detectar posibles problemas.
En otras situaciones, el entorno puede adoptar una actitud opuesta: centrarse exclusivamente en las dificultades y obstáculos, sin valorar el potencial y las oportunidades del proyecto.
La figura del mentor puede desempeñar un papel clave para identificar aspectos desconocidos y equilibrar esta dualidad. Puede ayudar a mantener una perspectiva clara,
promoviendo una reflexión basada no solo en qué hacer, sino también en cómo hacerlo, asegurando así un enfoque más completo y realista.
- ¿Cuáles considera que son las competencias clave para ejercer como mentor o mentora con éxito?
Hace unos años hubiera contestado a esta pregunta diciendo que un mentor no debe ser “superman” ni una mentora “superwoman” (es decir, ni debe verlo todo, ni debe saberlo todo, ni debe poder con todo). Ahora, sin embargo, creo que lo más relevante para mí son los valores de la humildad y la empatía.
Humildad para asumir que la experiencia propia no es la única válida para la persona a la que acompañamos, que nuestros conocimientos no son absolutos y que quien acompañamos puede no considerar nuestras explicaciones y perspectiva.
Empatía para entender que hay razones que impulsan a la persona a la que acompañamos a tomar decisiones o a ejecutar acciones que no entendemos o que incluso no encajan con nuestro sistema de valores, y que no por ello dejarán de ser válidas y útiles para los propósitos de su proyecto emprendedor.
- ¿Cuáles son los factores clave para que una relación de mentoring sea efectiva?
Sinceridad,
honestidad y
transparencia por ambas partes. Sin esta “trinidad”, puede ser complicado generar una relación de confianza y mantener conversaciones inteligentes que “transformen” (que lleven a un lugar diferente de donde la persona mentorizada estaba en un inicio). Y como decía en una pregunta anterior: es fundamental que la persona mentorizada asuma la iniciativa de su proceso y de su objetivo.
- ¿Qué diferencias hay entre ejercer el mentoring profesionalmente o hacerlo en el marco de un programa de voluntariado?
En mi caso, como mentora, no cambia esencialmente nada. Aplico el mismo abanico de técnicas, con las adaptaciones pertinentes, mantengo el mismo nivel de compromiso para contribuir al máximo y utilizo el mismo formato de ficha de seguimiento para recoger anotaciones de cada sesión. En cuanto a la persona mentorizada, la diferencia no radica tanto en si el mentoring es voluntario o de pago, sino en la actitud hacia su objetivo y el proceso de mentoring. Algunas personas se comprometen plenamente con ellas mismas y con su proyecto, mostrando una actitud proactiva y protagonista para sacar el máximo rendimiento del proceso. Otras, en cambio, pueden adoptar una actitud más pasiva o reactiva, esperando que sea el mentor o mentora quien dirija el proceso y ofrezca todas las soluciones, sin tener en cuenta que los resultados solo llegarán con un esfuerzo sostenido por su parte.
- Nuestro lema es “Soy lo que quiero ser”. Y usted, ¿lo es?
Ser lo que quieres ser en cada momento es tomar conciencia del ahora, es valorar lo que tienes, haces y sientes. Es decidir de manera consciente. Yo
soy 100% lo que quiero ser, aunque no siempre este 100% se traduzca en plena satisfacción: todo lo contrario. Hay momentos de frustración, tristeza o rabia. Y eso significa que estoy viva, que hago cosas, que arriesgo aprendiendo, a no acertar a la primera… Animo a todo el mundo a hacer suyo este
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