Oportunidades y obstáculos para impulsar un nuevo modelo de formación profesional.
Nuestro país sigue teniendo una de las
tasas de paro más altas de la Unión Europea, especialmente la que hace referencia al colectivo joven. Este problema estructural convive con el hecho de que muchos sectores empresariales no consiguen cubrir sus vacantes. Estas vacantes no cubiertas son especialmente elevadas en niveles intermedios de cualificación, es decir, los vinculados con la formación profesional, y en los sectores industriales más relacionados con el cambio tecnológico. Uno de los motivos de este desajuste entre la oferta y demanda de empleo es la falta de una formación profesional eficaz y de prestigio.
Comparemos el nivel formativo de nuestro país con el de la Unión Europea. En nuestro país conviven un elevado
nivel de abandono prematuro del sistema educativo con un alto nivel de
sobrecualificación en relación a las necesidades del mercado de trabajo, mientras que el nivel de cualificación intermedio es poco representativo. En cambio, en el resto de la Unión Europea, el nivel intermedio es el predominante. El siguiente gráfico es revelador.

A la vez, el peso de la formación continua de la población activa es significativamente inferior al establecido por los diferentes estudios de prospectiva y al de los países de la Unión Europea: el
40% de las empresas de más de 5 trabajadores no les ofrecen ningún tipo de formación.
Pues bien, la hoja de ruta para dar respuesta a esta delicada situación es la
Ley Orgánica de ordenación e integración de la Formación Profesional y la normativa que la desarrolla.
A grandes rasgos, este cambio normativo establece las siguientes medidas:
- Ordena, integra y regula toda la oferta de formación profesional en un único sistema. Es decir, a partir de ahora ya no hablaremos de formación reglada y no reglada: hablaremos de formación profesional.
- Establece cinco grados de oferta formativa: la acreditación parcial de competencia, el certificado de competencia, el certificado profesional, el ciclo formativo y el curso de especialización.
- Generaliza el carácter dual de la formación profesional, alternando la formación en el aula con la práctica profesional en el centro de trabajo, corresponsabilizando a los centros de formación y a las empresas.
- Regula y promueve la acreditación de las competencias adquiridas mediante la experiencia profesional o vías no formales.
- Crea y regula el sistema de orientación profesional vinculado a la formación profesional para acompañar al alumnado a lo largo de su trayectoria laboral.
- Incorpora aspectos transversales clave como la innovación, el emprendimiento y la internacionalización a la formación profesional.
- Define los sistemas de gobernanza y de evaluación de la calidad.
Los objetivos son acertados: muchas de estas medidas han sido ampliamente demandadas y consensuadas por los diferentes sectores de la sociedad.
Sin embargo, la implementación no será fácil. Algunas de las
dificultades serán:
- En primer lugar, destaca el carácter excesivamente regulatorio de la norma. Este exceso de regulación comportará una dificultad para adaptarse a los cambios en las necesidades de los sectores productivos, que hoy en día se producen a un ritmo vertiginoso.
- En segundo lugar, llevará tiempo generalizar el carácter dual de la formación: muchas empresas no invierten en la formación de sus trabajadores y no podemos esperar que acojan masivamente a alumnado en alternancia, asumiendo nuevos costes laborales. Además, a menudo, no disponen de personal cualificado para tutorizar los procesos de aprendizaje.
- Finalmente, el nuevo marco normativo no establece cambios significativos que garanticen una implementación eficaz de una cultura de la innovación, del emprendimiento y de la internacionalización en los centros de formación profesional.
A pesar de todo,
Autoocupació emprende esta nueva etapa con ilusión. Seguiremos apostando por la impartición de una formación profesional de calidad, adaptando los currículos oficiales a las necesidades de los sectores productivos, promoviendo la formación dual en las empresas y fomentando la innovación y el espíritu emprendedor. Y siempre, poniendo a las personas en el centro de nuestras actuaciones, para que puedan ejercer su vocación y decir, con orgullo,
¡Soy lo que quiero ser!